Mantener para crecer

La decisión de implementar un sistema de mantenimiento predictivo requiere amplios conocimientos sobre tecnologías predictivas y una fuerte visión técnica. Pero esto no es todo. Teniendo en cuenta que será necesaria una gran inversión inicial para implantarlo, falta una parte fundamental e imprescindible para su puesta en marcha: una sólida justificación económica que consiga el respaldo y apoyo de los directivos de la empresa.

No se trata de un simple estudio coste-beneficio, puesto que las variables a tener en cuenta son muy intuitivas y difíciles de cuantificar. Además, el inconveniente principal es que nunca se puede conocer con exactitud cuánto se pierde en una parada no planificada del proceso de producción. Un importe que alcanza cifras elevadas casi imposibles de medir cuando se perjudican las ventas y la satisfacción al cliente.

En este sentido, para lograr un argumento convincente, hay que disponer de información objetiva que sirva para razonar el coste de la inversión; recabar datos históricos del funcionamiento de la planta con el fin de calcular escrupulosamente el Retorno de la Inversión (RI).

Hay que tener presente que la instauración de este método supone un elevado esfuerzo financiero inicial que, además del precio de compra del sistema seleccionado, tiene que hacer frente al coste por diagnóstico, la instalación del sistema (que incluso puede afectar a la producción), los costes de entrenamiento y los gastos por operación.

Análisis de la situación

Existe una serie de factores que pueden contribuir a la búsqueda de datos convincentes para poner en marcha el sistema de mantenimiento predictivo. La frecuencia y aleatoriedad de roturas, la necesidad de reparaciones repetitivas, el número de productos con defectos, los peligros potenciales asociados a un incorrecto funcionamiento o el consumo excesivo de combustible durante la operación pueden ser algunas causas lo suficientemente ecuánimes como para tomar cartas en el asunto por parte del equipo directivo.

En este terreno, también es plausible realizar una cuantificación financiera del deterioro del funcionamiento de la planta. Esta labor puede desarrollarse teniendo en cuenta cuatro criterios:

  1. Certificación de calidad. Aunque la disminución de la calidad del producto puede ser imprecisa, ya que no se conoce su efecto con exactitud, la pérdida de la certificación ISO 9000 sí que es un indicador con fuertes implicaciones económicas.
  2. Combustible. Si contamos con registros anteriores del consumo de este bien preciado, el cálculo de su inminente incremento será una poderosa herramienta de evaluación.
  3. Sustitución de componentes. El reemplazo de elementos en equipos aislados agrega costes y deterioros a los gastos globales así como a la condición técnica de la planta.
  4. Conservación. El coste de la estrategia de mantenimiento se incrementará en la medida en que la planta envejezca y necesite mayores cuidados para funcionar de forma estable.

Hacia una búsqueda más rigurosa

Con todos estos motivos, el punto que más interesa a la hora de justificar económicamente la implementación de un sistema de mantenimiento predictivo es calcular cuánto representa el RI y cuándo se comenzará a obtener ganancias permanentes.

Aquí es incuestionable definir los componentes que influyen positivamente en los beneficios anuales y analizarlos detenidamente uno por uno. Tan sólo el ahorro en uno de ellos permitirá demostrar suficiente RI como para justificar la aplicación de un sistema de mantenimiento predictivo.

Un claro ejemplo de ello puede ser el cálculo del RI a partir del ahorro por reducción de pérdidas de producción. De esta forma, se debe obtener información precisa de las pérdidas asociadas a defectos que provocaron mermas en la producción y pudieron haber sido monitoreados y diagnosticados. Entre otros beneficios que se podrían conseguir tras la implementación de un sistema de mantenimiento predictivo destacarían los siguientes:

  • Decrecimiento de horas extra de trabajo.
  • Minoración de los volúmenes de trabajo para el mantenimiento y las reparaciones.
  • Prolongación de los plazos entre intervenciones.
  • Disponibilidad de las máquinas.
  • Ampliación de la vida útil de las máquinas.
  • Reducción del consumo energético.
  • Disminución de inventarios de piezas de repuesto en los almacenes.
  • Reducción de pérdidas de producción generadas por los imprevistos

Equilibrando la inversión

Una vez que se alcanza el llamado Punto de Equilibrio, es decir, cuando los ahorros del sistema recuperan la inversión inicial, se estabilizan las ganancias y el retorno de la inversión comienza a ser satisfactorio. A ello se suman otras ventajas como la reducción de los costes de mantenimiento y el renovado funcionamiento de los equipos.

Llegados a este punto de ganancias financieras estables, no hay que desentenderse del sistema, ya que habrá que justificar continuamente la actualización y desarrollo futuro de la nueva técnica implantada. En este aspecto, es muy recomendable automatizar los cálculos de forma que tengamos la información siempre disponible para presentarla a los directivos, emitiendo informes con sus respectivas valoraciones estadísticas.

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Una respuesta a Mantener para crecer

  1. Victoria dijo:

    el tema es convencer a los q mandan-….como en todo

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